El inmobiliario español prevé movilizar 77.584 millones de euros en construcción hasta 2031. La vivienda asequible concentrará 17.639 millones, mientras el aumento de costes, la industrialización y la sostenibilidad marcarán la evolución del sector.
El sector inmobiliario español prevé movilizar 77.584 millones de euros en proyectos de construcción entre 2026 y 2031, con la vivienda como uno de los grandes motores de actividad. El volumen previsto alcanzará los 53,2 millones de metros cuadrados de superficie edificable, según las estimaciones elaboradas por el equipo de Real Estate de EY-Parthenon.
El análisis anticipa una nueva etapa de crecimiento para el mercado inmobiliario español, aunque advierte de dos factores que condicionarán su evolución: el incremento de los costes de construcción y la incertidumbre regulatoria.
El aumento del capital necesario para ejecutar los proyectos no estará acompañado, sin embargo, por un crecimiento equivalente de la superficie que se construirá. El volumen del denominado pipeline institucional permanece prácticamente estable y registra un descenso del 0,1% frente a la anterior edición del estudio.
La vivienda afronta mayores costes de construcción
La inversión estimada para los próximos años aumenta un 7,2%, una diferencia que EY relaciona principalmente con el encarecimiento de la energía, los materiales de construcción, el transporte y otros componentes de la cadena de suministro.
En la práctica, el sector necesitará más capital para desarrollar un volumen de proyectos similar al previsto anteriormente. El incremento del presupuesto responde, por tanto, más al coste del proceso constructivo que a un aumento significativo de la nueva oferta inmobiliaria.
Las previsiones concentran la mayor parte de la inversión durante los primeros años del periodo analizado. En 2026 se estima una movilización de 24.367 millones de euros, mientras que en 2027 la cifra aumentaría hasta los 30.224 millones.
Para 2028 se proyectan 14.084 millones de euros; en 2029, otros 7.064 millones; en 2030, 1.656 millones; y finalmente 189 millones de euros correspondientes a desarrollos previstos para 2031.
El informe también sitúa la incertidumbre política y regulatoria entre los factores que pueden condicionar las decisiones de inversión, especialmente en el mercado residencial y del alquiler.
La vivienda asequible movilizará 17.639 millones
El residencial tradicional liderará la actividad constructora prevista entre 2026 y 2031. Este segmento concentrará unos 36.096 millones de euros, equivalentes al 46,5% de toda la inversión identificada en el estudio.
La vivienda asequible ocupará la segunda posición, con una inversión estimada de 17.639 millones de euros y una cuota del 22,7% del total. El dato confirma el creciente peso de los proyectos residenciales destinados a responder a las dificultades de acceso al mercado.
Por detrás se situará el sector hotelero, con más de 11.300 millones de euros de inversión prevista, alrededor del 14,6% del volumen total.
El desarrollo del segmento residencial o living continúa apoyándose en el desequilibrio existente entre oferta y demanda en los principales mercados españoles. Esta situación mantiene el interés del capital institucional en proyectos de vivienda libre, alquiler profesionalizado y vivienda asequible mediante fórmulas de colaboración público-privada.
Este escenario resulta especialmente relevante para colectivos con mayores dificultades de acceso, como los jóvenes que buscan soluciones de vivienda adaptadas a su capacidad económica.
El crecimiento de este segmento también abre espacio para modelos orientados a combinar financiación e inversión social vinculada a la vivienda, especialmente ante la necesidad de aumentar el parque residencial disponible.
Vivienda, industrialización y sostenibilidad
La rentabilidad de los futuros desarrollos dependerá cada vez más de la capacidad de promotores e inversores para reducir ineficiencias, mejorar la planificación y adaptar los proyectos a un entorno financiero y operativo más exigente.
EY destaca en este contexto el creciente protagonismo de la industrialización de la construcción, los sistemas off-site, las herramientas BIM —modelado de información de construcción— y la digitalización de los procesos.
Estas soluciones pueden ayudar a controlar costes y tiempos de ejecución, dos variables especialmente importantes para proyectos de vivienda protegida y alquiler asequible, donde la eficiencia económica resulta determinante para la viabilidad de las promociones.
La sostenibilidad aparece como otro de los principales retos. Los desarrollos identificados en el informe podrían generar aproximadamente 23,9 millones de toneladas de CO2 equivalente bajo sistemas convencionales de construcción.
La aplicación de soluciones bajas en carbono permitiría evitar hasta 7,2 millones de toneladas de emisiones, lo que supondría reducir en torno a un 30% la huella de carbono asociada a los proyectos analizados. El potencial de reducción sería especialmente elevado en los segmentos residenciales debido a su peso dentro de la actividad futura.
La combinación de vivienda asequible, construcción industrializada y criterios ambientales también está impulsando modelos de inversión como GENIVS INSULAE, vinculados al desarrollo residencial y al impacto social.
Las previsiones hasta 2031 dibujan, en definitiva, un sector inmobiliario con un elevado volumen de inversión, pero condicionado por unos costes de construcción mayores y por la necesidad de aumentar la eficiencia. La vivienda continuará ocupando una posición central, con especial protagonismo de los proyectos asequibles y de las fórmulas de colaboración entre capital privado y administraciones públicas.
Fuente: Europa Press





















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